SERVIR AL MUNDO

“Vosotros sois la luz del mundo” (Mateo 5:14)
Autor: Edgar David Miranda

Pasaje central: Mateo 5:14-16         

El Señor nos ha llamado a ser la luz del mundo: nuestras buenas obras, aquellas que Él preparó de antemano para que viviéramos en ellas (Efesios 2:10) deben ser evidentes en medio del mundo, a fin de que Él sea glorificado. Debemos Servir al mundo.

Sin embargo, para muchas personas, la iglesia tiene como única tarea en el mundo predicar el evangelio. Es decir, expresar verbalmente las buenas nuevas de Cristo. Otros consideran que la tarea es hacer discípulos, siempre y cuando esto sólo signifique abrir nuevos cursos de estudio, o leer algunos libros de lecciones sobre la vida cristiana. Y algunos más creen que la tarea de hacer discípulos demanda, además del acompañamiento personal para moldear a otros conforme a la imagen de Cristo, un involucramiento práctico y directo en la sociedad en que vivimos, a la vez que procuramos el bienestar y correcto desarrollo de todo lo creado.

Creemos que esto último es lo que significa “Servir al mundo”. Es tomar la responsabilidad de hacer discípulos de Jesús mientras mantenemos un compromiso con la sociedad y la creación de manera plena; es decir, con todo aquello que impacte su vida aquí y ahora, no sólo en la vida eterna futura.

Así, servimos al mundo mientras predicamos el evangelio.

  1. “MUNDO”

Ahora, es importante definir lo que queremos decir por “mundo”. La Biblia nos dice “!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” (Santiago 4:4) Juan también dice: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” Frecuentemente, al escuchar sobre el “mundo”, nos viene a la mente esta idea.  Pensamos que Dios quiere que nos apartemos de la sociedad en que estamos, y nos dedicamos sólo a atraer gente a la iglesia. Pero parece que esta no es la idea en estos pasajes. Cuando Santiago y Juan hablan del “mundo” se refieren a ese sistema pecaminoso contrario a Dios, que reina sobre la creación. Dios no quiere que participemos de ese sistema. Pero sí desea que podamos involucrarnos en la vida de nuestra sociedad:

"No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal"(Juan 17:15). Es la voluntad de nuestro Señor que vivamos en medio de la sociedad.

También vemos que es la voluntad de Dios que trabajemos "y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado, a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada."(1ª Tesalonicenses 4:11-12).

Además, la Biblia nos enseña que debemos obedecer a las autoridades civiles y orar por ellas porque han sido puestas por Dios. "Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey como a superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen el bien."(1ª Pedro 2:13-14). Esto incluye a los gobiernos comunistas, ateos, etc.

La Biblia también dice "Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones.... por los reyes y por todos los que están en eminencia" (1 Timoteo 2:1-2) No hay condiciones (si se portan bien, van a la iglesia o son cristianos).

  1. NUESTRA TAREA EN EL MUNDO

Dios no es sólo el Señor de un pequeño grupo de elegidos, sino el Creador y el Maestro de todo y todos, incluso si su autoridad se encuentra lejos de ser reconocida por todos. Por ello, los cristianos tienen el derecho, incluso el deber, de alzar su voz cuando se violan las exigencias de la justicia en medio de la sociedad. Sin embargo, no lo harán a través de la imposición de sus puntos de vista, o de métodos contrarios al Evangelio. No se hará para tener éxito humanamente sino como una forma de testificar nuestro compromiso con la creación, sabiendo que estamos llamados a recorrer el mismo camino que recorrió el propio Cristo: “Que ninguna de vosotros tenga que sufrir por asesino o por ladrón, por malhechor o por meterse en asuntos ajenos. Pero si es por ser cristiano, que no se avergüence, sino que glorifique a Dios por llevar ese nombre.” (1ª Pedro 4,15-16)

Entonces, el mensajero del evangelio, sea éste un ministro, un pastor, un evangelista o un maestro de teología, al tratarse de un ser humano, y al ser un individuo que vive en sociedad, no puede apartarse de las problemáticas existenciales del ser humano y de su vida misma, lo cual le obliga a tomar partido en el campo de las ideas, de los hechos y de las cosas que existen a su alrededor. La Iglesia, por tanto, y sus ministros, no puede estar ajena a los acontecimientos del mundo presente y mucho menos, del contexto situacional en el cual se mueve como organismo vivo.

  1. SERVIR AL MUNDO

Así que, cuando hablamos de “Servir al Mundo” nos referimos básicamente a dos áreas:

  1. La gente, en primer lugar: Sus necesidades físicas, emocionales y espirituales.

“Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.” (Mateo 25:34-36)

“Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey.” (2ª Pedro 2:15-17)

  1. La creación: Somos administradores de todo lo creado.

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo:  Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” Génesis 1:27-28)

Es nuestra responsabilidad velar por el bienestar de la creación del Señor, comenzando por cada ser humano hasta cada área de la naturaleza que nos rodea.

  1. NUESTRA IGLESIA

Como iglesia, en la búsqueda de cumplir nuestra misión, pondremos al servicio de la sociedad y la creación ministerios relevantes que impacten directamente en su bienestar. Lo haremos primeramente a través de nuestros ministerios, tanto hacia adentro como hacia afuera de la congregación. Propondremos y ejecutaremos proyectos innovadores y responsables con nuestra misión. No nos limitaremos a hablar sobre el evangelio, sino que lo demostraremos y pondremos en práctica en medio de nuestra sociedad y la creación en general.

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